2 de mayo de 2018

Galletas tipo Pim´s de naranja

Hay sabores que te transportan a la infancia.

No, no hablo de esas "deliciosas" acelgas que ya olías desde el portal de tu casa y te hacían subir las escaleras a velocidad de caracol, porque sabías lo que te esperaba para comer.

Y para ser sincera, a día de hoy yo sigo viendo las acelgas y me acuerdo del "ascazo" que me daban cuando era pequeña y pienso en lo poco que he progresado en este aspecto...¡Por favor qué mal me sigo llevando con las dichosas acelgas!!



A los sabores que me refiero es a aquellos que te hacían disfrutar, a esos que hoy en día te hacen asomar una sonrisa a los labios cuando los pruebas y te siguen sabiendo igual de ricos que entonces.

Seguro que sabéis de qué os hablo.


Encabezando la lista están las croquetas de mi madre!! Que por supuesto iban acompañadas de la sensación de lengua totalmente abrasada por no esperar a que se enfriasen un poco antes de hincarles el diente...Igualito que ahora vamos!!

Y ese Frigopie que te compraban después de una tarde de piscina...aunque yo en secreto suspiraba por un Calippo de lima-limón que nunca me compraban porque-era-de-hielo-y-te-van-a-salir-anginas...



O el bocadillo de chorizo para merendar en el parque (siento decir que este, a riesgo de no parecer nada fit, ni healthy, ni ná, sigue siendo mi bocadillo favorito del mundo mundial)

Y el flan de huevo y el bacalao con pisto de mis abuelas.

Los huevos fritos con patatas para cenar...(creo que esto es imposible de mejorar!)

Y las galletas Pim´s de naranja...



Y es que esta eran unas de las galletas favoritas de mi abuela, por lo que siempre había  un paquete de ellas en su casa, supuestamente para ella, aunque la pobre ya sabía que como nosotros lo encontrásemos primero, lo más probable es que ella no pudiese probarlas!!

¡Es que no soy capaz de comer solo una!!



Así que cuando ví la maravillosa mermelada de naranjas sanguinas que preparó Virginia, de Sweet&Sour, no pude esperar a hacerla, y una vez que la tuve hecha, decidí que una parte se iba para preparar estas deliciosas galletas.

No sé
si las habréis probado alguna vez, pero os aseguro que están buenísimas!
Y es que para mí la combinación de la naranja con el chocolate y la galleta abizcochada...
¡Es increíblemente buena!



Yo las he preparado con mi mermelada casera de naranja sanguina, pero podéis prepararlas con la mermelada que prefiráis, tanto casera como industrial, eso sí que sea de calidad, que estas galletas bien lo merecen.  

Y si os animáis a preparar la mermelada casera de naranja, aquí os dejo el enlace al blog de
Virginia, donde encontraréis la receta y un montón de indicaciones maravillosas par que vuestra mermelada casera quede perfecta!!




Y ahora sí, vamos a por la receta ¿no?



Preparación:

Comenzamos preparando las galletas.
Para ello precalentamos el horno a 180º.
En un bol ponemos los huevos y el azúcar y, ayudándonos de unas varillas, preferiblemente eléctricas, batimos hasta que duplique su volumen.
Podemos realizar este proceso con la Kitchen Aid, o similar, perfectamente.
Una vez que la mezcla de huevos y azúcar haya duplicado su volumen, comenzamos a añadir la harina tamizada, con movimientos suaves y envolventes y ayudándonos preferiblemente de una espátula. Es importante integrar la harina con movimientos suaves para que la mezcla de huevos y azúcar no pierda volumen.
Una vez que tengamos la mezcla hecha, forramos la bandeja de horno con papel de hornear y vamos depositando la masa en la bandeja, bien con una cuchara, o bien ayudándonos de una manga pastelera con una boquilla lisa, formando pequeños círculos de masa de unos 4 cm de diámetro aproximadamente, y procurando que las porciones queden bien separadas entre si, para que no se peguen unas galletas con otras.
Horneamos a 180º durante 8 ó 10 minutos, hasta que veamos que las galletas están doradas.
Sacamos del horno y, con papel de horno incluido, pasamos las galletas a una rejilla hasta que se enfríen.
Una vez que las galletas estén frías les damos la vuelta, poniendo la base hacia arriba, y depositamos una cucharadita de mermelada sobre cada galleta. 
Llevamos a la nevera unos minutos, ya que la mermelada endurecerá y esto hará que sea más fácil bañarlas en chocolate.
Mientras se enfrían las galletas en la nevera vamos fundiendo el chocolate.
Troceamos el chocolate en trozos más bien pequeños y lo fundimos, bien al baño María o bien en el microondas.
Si lo vamos a hacer en el microondas, debemos tener cuidado ya que se nos puede quemar fácilmente. 
La mejor manera para hacerlo es la siguiente:  
programamos el microondas 1 minuto a la temperatura más baja que nos permita, pasado este tiempo sacamos el chocolate, removemos y si no estuviese completamente fundido lo ponemos de nuevo en el microondas añadiendo más tiempo, de 30 en 30 segundos y removiendo el chocolate cada vez, para que con el calor del propio chocolate se termine de fundir.
Una vez que tengamos fundido el chocolate, sacamos las galletas de la nevera y las bañamos en el chocolate por el lado de la mermelada. Podemos hacerlo ayudándonos de una cuchara, o bien sumergiendo las galletas en chocolate directamente, lo que nos sea más cómodo.
Una vez que tengamos todas las galletas cubiertas de chocolate dejamos que se endurezca, bien a temperatura ambiente, o bien en el frigorífico si fuese necesario.




2 comentarios:

  1. Me leíste la mente,coincido en todo lo expresado y esas galletas tienen una pinta impresionante.

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  2. Acabo de caer en tu blog gracias a Claudia & Julia y me encantan tus recetas, tu forma de escribir, estas fotos tan apetecibles... como dices en otro post, se puede comer con los ojos!
    No tomamos apenas repostería ya que no tenemos la costumbre de cocinar postres en casa a parte de 'crêpes, gauffres y moëlleux au chocolat' (perdón, no se como se escribe en español) Estas galletas parecen una autentica delicia y además, tenemos mucha mermelada casera de naranja y cítricos. Muchas gracias por compartir!

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