15 de noviembre de 2017

Caldo de pollo en olla rápida

Ahora sí. Ahora no. Ahora sí. Ahora no. Ahora sólo por las mañanas. Ahora también por las noches.

No, no me he vuelto loca (al menos no más de lo que ya estaba) pero casi acabo desquiciada con el tiempo que hemos tenido este otoño!!


Que por aquí hemos pasado todo el mes de octubre con un calor fuera de lo normal y, eso sí, unas mañanitas que sí se correspondían con el tiempo en el que estábamos, es decir, con un frío que pela!!

Así que me he pasado todo el mes vistiendo el "modelito cebolla".

Que no, no es porque vayas tan mal vestido que hagas llorar a todo aquel que te mira, sino porque vas vestido a capas, como las cebollas: camiseta de tirantes, otra de manga corta, una de manga larga, una chaquetita, chaquetón de entretiempo y pañuelo que dé tres vueltas al cuello para que abrigue bien.


Lo de llevar sandalias, zapatillas o botas ya va en gustos (concretamente si te gusta más que se te congelen los dedos de los pies por la mañana o si prefieres que se te cuezan en su propio jugo al mediodía).


Por supuesto toda esa ropa que llevas puesta por la mañana la sigues llevando encima al mediodía, pero en otras partes del cuerpo: el chaquetón bajo el brazo derecho, la camiseta de manga larga de la mano (izquierda a poder ser, por aquello de no sobrecargar el brazo derecho), la chaqueta de punto atada a la cintura y el pañuelo metido en el bolso...

¡¿Es para volverse loco o no?!

Así que por una vez, y sin que sirva de precedente, estaba deseando que llegase el frío y así poder volver a casa con la ropa con la que salí por la mañana...puesta en el mismo sitio!!


Bueno a decir verdad también es porque estaba deseando empezar a preparar platos de cuchara, esos que tanto apetecen cuando llegas a casa heladito y te hacen entrar en calor.

Y para entrar en calor y entonar el cuerpo ¿qué mejor que un caldito de pollo?

Si además te digo que en poco más de media hora tienes listo un estupendo caldo casero, pues mejor todavía ¿no?


Y es que en esta ocasión vamos a preparar nuestro caldo en la olla rápida, que a mi personalmente me parece el mejor invento para todas esas veces que vamos justos de tiempo, pero no queremos renunciar a comer bien, con platos caseros y con todo el sabor de la comida tradicional.

En mi caso lo he preparado en mi olla rápida WMF Perfect, que aunque lleva poquito tiempo conmigo, de verdad que no puedo estar más contenta con ella. Si os gusta podéis encontrarla en la tienda de Claudia y Julia.

Así que si todavía no te has animado con la olla rápida, solo puedo animarte a que lo hagas!!


Cuando preparo el caldo en la olla rápida primero dejo que dé un hervor con la olla destapada, para así poder desespumar el caldo, y con ello eliminar todas las impurezas, a continuación cierro la olla y, una vez transcurrido el tiempo de cocción, la dejo otros 15 minutos cociendo sin tapa, para obtener una textura similar a la cocción tradicional.

Además veréis que yo utilizo contramuslos de pollo para preparar este caldo, y es que, una vez cocido, deshueso el pollo y lo congelo para aprovecharlo en otras recetas, y la parte del contramuslo es la que me resulta más jugosa. 

¿Os he animado a  poneros al lío y disfrutar este invierno de vuestro propio caldo casero?

¡Pues aquí os dejo la receta!





Preparación:

Pelamos y limpiamos las verduras y cortamos las que sean más grandes, como el apio o el puerro, a la mitad para que quepan en la olla más holgadamente. Reservamos.
Limpiamos el pollo de cualquier resto de vísceras que pudiese tener y reservamos.
A continuación ponemos la olla a fuego medio y, sin añadir nada de aceite, ponemos la media cebolla en el fondo de la cazuela y dejamos que se tueste durante unos minutos. Esto hará que nuestro caldo tenga mucho más cuerpo.
Una vez que la cebolla esté tostada añadimos a la olla el resto de los ingredientes y cubrimos con agua hasta el límite máximo de llenado. 
Ponemos a fuego fuerte hasta que comience a hervir.
Una vez que comience a hervir veremos que comienza a aparecer espuma en la superficie. La retiramos con una espumadera y, una vez que la hayamos eliminado por completo, ponemos la tapa a la olla.
Cerramos la olla y, una vez que salgan los dos anillos, bajamos la temperatura del fuego (para que los dos anillos se mantengan, pero sin que la olla expulse vapor) y cocinamos durante unos 20 minutos.  
Pasado este tiempo, y en cuanto podamos abrir la olla, la destapamos y dejamos cocer otros 15 minutos con la olla destapada.
Pasado este tiempo retiramos la olla del fuego y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Retiramos de la olla la carne y las verduras y colamos el caldo.
Una vez que esté frío lo llevamos a la nevera y dejamos unas cuantas horas, preferiblemente toda la noche. De esta forma la grasa se solidificará y podremos retirarla más fácilmente, dejando así un caldo sin nada de grasa.

Notas:

  • Una vez que hayamos desgrasado el caldo podemos congelarlo y así tenerlo listo cuando lo necesitemos para preparar una deliciosa sopa, o bien para enriquecer cualquiera de nuestros platos.
  • Veréis que no le hemos añadido sal. Yo personalmente prefiero añadirla, en la cantidad que necesite, cuando vaya a utilizar el caldo
  • Si vais a preparar sopa de pollo, a mi me gusta mucho triturar las verduras que hemos utilizado para preparar el caldo y añadirle a la sopa un par de cucharadas de estas verduras trituradas. Esto le otorga a la sopa un cuerpo espectacular. (Este truco lo ví aquí).
  • El pollo que hemos utilizado para el caldo podemos también deshuesarlo, una vez congelado, y así tenerlo listo para añadirlo en croquetas, ensaladas o en nuestra sopa de fideos.
  • En las próximas semanas veremos otra receta deliciosa para aprovechar el pollo. 

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