4 de mayo de 2017

Tarta de naranja y almendra


Se aproxima el día más especial del año.

No, no es el día de Reyes, ni Nochebuena, ni el día que cobras la extra de verano justo antes de coger las vacaciones...

Hablo del día de la madre.


Y es que no se me ocurre nadie que se merezca más un día en su honor que una madre (aunque tenga que compartir ese honor con el resto de las madres del planeta...).

Porque si lo piensas bien una madre se sacrifica por su hijo desde antes de que éste nazca ¿o me vais a decir que pasarte el mes de agosto con 15 kilos de más concentrados en la barriga y unas piernas que más bien parecen morcillas de Burgos no es sacrificarse desde el principio de la relación?



Luego vienen las noches en vela por los virus y la fiebre, las tardes ayudándote con los deberes, las noches en vela para terminarte el disfraz del cole, comerse de por vida la parte negra de los plátanos, las noches en vela porque has salido de fiesta y todavía no has vuelto, comerse la comida que tú has decidido que no te gusta (incluso el trozo que te has sacado de la boca...), las noches en vela porque el niño se ha echado una novia un poco lagarta (o la niña un novio que es un pintas)...



Vamos que yo creo que el mejor regalo que se le puede hacer a una madre es una cama y un par de días durmiendo para hacer una cura de sueño de todo el que tiene que llevar acumulado desde que vino al mundo su retoño!!

Claro, que las madres tienen su particular sistema de venganza para resarcirse un poquito de todo lo que les hacen sufrir los hijos...

¡Dejarlos en vergüenza!



A la menor ocasión que se les presente, y con cuanto más público mejor.

Hay formas sutiles, como limpiarte las legañas o los berretes de chocolate con un dedo untado en saliva (en la suya, que si al menos lo hiciese con la tuya...) preferiblemente delante de todos tus amigos. Si fuiste especialmente llorón de pequeño, intentará hacerlo aunque tengas 40 años.




O intentar que mientas sobre tu edad, no cuando estás cerca de los "taitantos" y quieres quitarte unos añitos, sino cuando estás rondando los 15 años (y se te nota) y quiere que finjas tener 12 para no pagar la entrada al parque de atracciones o que las vacaciones os salgan más baratas.



Luego creces y lo que te da vergüenza son otras cosas, como que, cuando vais de excursión y os sentáis a tomar una cañita en una terraza, tu madre se empeñe en sacar del bolso el bocadillo de chorizo, que lleva "por si acaso", para compartirlo y así ahorraros los pinchos.



O sacar el albúm familiar la primera vez que llevas a tu novio a casa para enseñarle esa foto en la que estás "tan mona, desnudita encima de la cama"....

Pero como en el fondo sabemos que nadie va querernos como ellas, las dejamos disfrutar de esos momentos de pequeña venganza...

Y para que vean que no somos rencorosos ¿qué os parece si preparamos un postre para celebrar su día?

Esta vez vamos a preparar una tarta de naranja, con una base de masa quebrada, un relleno que combina almendra y naranja y una cobertura a base de curd de naranja (crema de naranja) y unas naranjas para la decoración.
Es una tarta que no es en absoluto difícil, solo un poco entretenida por  todas las preparaciones​ que lleva, pero muchas de ellas se pueden dejar hechas con antelación (incluso comprar la masa quebrada ya hecha, yo no se lo voy a decir a nadie, aunque ya os aviso que no tiene nada que ver con la hecha en casa...).





Preparación:
Comenzamos preparando la masa sablée:
En un bol tamizamos la harina y mezclamos con el azúcar y la ralladura de naranja.
A continuación le añadimos la mantequilla, fría y cortada en trozos, y mezclamos frotando con los dedos, sin amasar, hasta conseguir una textura arenosa.
Añadimos el huevo y trabajamos la masa lo mínimo posible, solo hasta que las migas se unan y formen una bola.
Si utilizamos la amasadora, colocamos el accesorio pala y a velocidad 2 mezclamos la harina, el azúcar, la ralladura de naranja y la mantequilla solo el tiempo necesario para obtener una textura arenosa. A continuación añadimos el huevo y trabajamos la masa lo mínimo posible, solo hasta que las migas se unan y formen una bola.
Envolvemos en papel film y llevamos al frigo para que repose durante, al menos 30 minutos, aunque lo ideal sería unas 2 horas.
Una vez pasado este tiempo, precalentamos el horno a 180º.
Sacamos la masa de la nevera y la estiramos sobre una superficie ligeramente enharinada con ayuda de un rodillo.
Engrasamos el molde que vayamos a utilizar y colocamos la masa sobre él, sin estirarla, solamente adaptándola al molde suavemente.
Cortamos el exceso de masa que sobresalga del molde pasando el rodillo por encima de este.
Pinchamos la superficie de la masa con un tenedor para evitar que salgan burbujas, cubrimos con papel de hornear y, sobre este, alguna legumbre seca, como alubias o garbanzos, que podremos guardar para este uso.
Metemos al horno precalentado durante 15 minutos.
Transcurrido este tiempo sacamos del horno, retiramos el papel y las legumbres, y metemos al horno otros 10 minutos más.

Mientras tanto vamos preparando el relleno:
Un rato antes de preparar la receta sacaremos la mantequilla de la nevera para tenerla a temperatura ambiente cuando preparemos el relleno.
En un bol  ponemos todos los ingredientes y con una varilla, puede ser manual o de una batidora tipo Kitchen Aid, batimos hasta que se integren todos los ingredientes.
No tiene que quedar una crema muy fina, sino más bien con un aspecto grumoso.
Una vez transcurrido el tiempo de horneado de la base, la sacamos del horno y vertemos esta crema sobre ella.
Horneamos hasta que esté dorada, unos 30 ó 40 minutos aproximadamente.
Cuando esté lista, la sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Mientras se enfría la tarta prepararemos el orange curd (crema de naranja).
Comenzamos disolviendo la maizena en un par de cucharadas de zumo de naranja. 
A continuación ponemos esta mezcla en un bol y añadimos el azúcar, la ralladura de naranja, el zumo de naranja restante, el zumo de limón, los huevos y la yema.
Batimos suavemente hasta obtener una mezcla homogénea. Reservamos.
A continuación vamos a cocer esta mezcla al baño maría.
Para ello ponemos a hervir agua en un cazo y sobre este pondremos el bol con la mezcla anterior. Ojo que el cazo no sea demasiado grande para que no entre agua dentro del bol.
Removemos constantemente con unas varillas hasta que la mezcla vaya espesando y teniendo en cuenta que la mezcla no debe hervir en ningún momento, ya que de hacerlo, el huevo podría cuajar. 
Una vez que la mezcla haya espesado, la apartamos del fuego y añadimos la mantequilla en trozos, mezclando con las varillas hasta que se funda completamente y quede perfectamente integrada con la crema.
Una vez que esté fría la tarta, cubrimos con esta crema y llevamos a la nevera durante 2 ó 3 horas.

Para preparar las naranjas de la decoración lavamos la naranja, cortamos en rodajas finitas y la ponemos en un cazo con agua y la  cucharadita de sal. 
Llevamos el cazo al fuego y cuando llegue a ebullición, dejamos cocer unos minutos a fuego suave hasta que veamos que la naranja está tierna.
Apartamos el cazo del fuego y ponemos las rodajas de naranja en un colador. Las aclaramos bajo el grifo con agua fría, procurando que el chorro no tenga mucha fuerza para no estropear la pulpa de las naranjas.
Una vez que estén frías las rodajas de naranja, cubrimos con ellas la tarta y para darle un mejor acabado y que las rodajas de naranja se conserven bien durante más tiempo, vamos a darle un baño de brillo. Para ello calentamos la mermelada de naranja junto con las cucharaditas de agua para hacerla más fluida y con esta mezcla barnizamos las naranjas de la decoración.
Llevamos la tarta a la nevera un ratito más, procurando sacarla de la nevera con suficiente antelación para que no esté fría a la hora de comerla. 

¡Qué disfrutéis!

Notas:

Aunque el proceso de elaboración de la tarta es largo podemos adelantar trabajo y así hacerlo más ligero.
El orange curd podemos tenerlo preparado con antelación y la base de la tarta podemos hornearla el día antes, con lo que reducimos mucho el tiempo de elaboración.
Las rodajas de naranja son totalmente opcionales, pero a mí me encanta ponerlas, ya que le dan a la tarta un aspecto espectacular.
Podéis sustituir la mermelada de naranja que he usado para dar brillo a la tarta por unos sobres que venden especialmente para eso. Yo los he comprado algunas veces en Lidl. 



Receta adaptada de My European Cake

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